
En su texto La Obra de Arte en la Época de su Reproductividad Técnica, su autor Walter Benjamin nos comenta cómo ha sido el proceso de evolutivo de las imágenes y cómo, según él se ha perdido en cada paso el papel del actor o mejor dicho su función como interprete de un personaje.
Nos comenta el autor que las dramatizaciones, así como todas las expresiones artísticas tienen en su historia un fundamento místico, religioso, que en aquellos inicios llenaba el acto de un aura particular que es el que, en este caso, en cada paso de la evolución de las imágenes se ha ido perdiendo, específicamente y como ya mencioné anteriormente en lo referente a actuación, y es que el proceso de filmación de una película limita al actor de la actuación y por ende del personaje y su caracterización, ya la grabación no se hace siguiendo la temporalidad de la historia, sino que las escenas son fragmentadas y seleccionadas primero en el lugar de grabación (ya sean interior y/o exteriores) y luego según la escenografía o lugar específicos; luego está el hecho de que el director sabe lo que quiere que se vea, incluyendo la actuación y será capaz de repetir una escena hasta que salga justo como él quiera. Aspectos que el autor diferencia del actor de teatro, quien sí tiene que sumergirse en su personaje y caracterizarlo, y no tiene las distracciones de cambiar de locaciones, de tener “dobles” para los golpes y caídas, de dramatizar algo ahora, parar y seguir mañana, no, ellos actúan en el aquí y en el ahora y cada vez representa sólo una oportunidad.
En mi opinión personal la evolución de las imágenes si bien han atropellado a su paso anterior en un primer momento (la fotografía al retrato, el cine mudo al teatro, el cine hablado al cine mudo, las grabaciones de audio a los conciertos, etcétera) hay que entender que asi pasa con toda novedad y que si bien no entra planteando una sustitución por practicidad en todos los sentidos (como la llegada del cine sonoro por ejemplo que desplazó por completo al cine mudo hasta dejarlo sólo en la historia) poco a poco se dará su lugar y convivirá a la par de lo que antes estaba, y cada cual ocupará su lugar valorativo en la sociedad según parámetros de practicidad y de belleza artística; por ejemplo apareció el reproductor de audio pero el espectador que valora sensorialmente lo que oye, ya sea en mayor o en menor media, así mismo preferirá ir a una sala a escuchar sus obras favoritas y percibir de ellas esa aura de la que el autor habla. Ahora, en lo que la actuación se refiere creo que el cine se ha dado su nuevo espacio independiente al teatro, y en ambos casos puedes encontrar actores y actrices que, por absurdo que puede parecer en el cine, y según lo que dice Benjamin, te hagan sentir esa aura o no, puedes salir del cine jurando que aquel no era el actor sino su personaje, al igual que puedes salir del teatro con ganas de matar a los actores porque no te hicieron sentir nada, ni siquiera respeto por su puesta en escena.
En conclusión la imagen a tenido su evolución como todos los sistemas humanos, ya que el hombre es sumamente cambiante, hay que dejar que los cambios lleguen y se vayan situando donde le corresponden, no es que sean buenos o malos es que simplemente son, y la reproducción ha sido, entre otras cosas necesaria, el hombre desde hace décadas tiene la necesidad de sentirse unido como raza, de ahí la globalización (sé que entre otras razones) y la única forma de “ver”, de “escuchar” de “leer” lo que está ocurriendo al otro lado del mundo es a través de las reproducciones escritas, visuales o auditivas... O no?
Nos comenta el autor que las dramatizaciones, así como todas las expresiones artísticas tienen en su historia un fundamento místico, religioso, que en aquellos inicios llenaba el acto de un aura particular que es el que, en este caso, en cada paso de la evolución de las imágenes se ha ido perdiendo, específicamente y como ya mencioné anteriormente en lo referente a actuación, y es que el proceso de filmación de una película limita al actor de la actuación y por ende del personaje y su caracterización, ya la grabación no se hace siguiendo la temporalidad de la historia, sino que las escenas son fragmentadas y seleccionadas primero en el lugar de grabación (ya sean interior y/o exteriores) y luego según la escenografía o lugar específicos; luego está el hecho de que el director sabe lo que quiere que se vea, incluyendo la actuación y será capaz de repetir una escena hasta que salga justo como él quiera. Aspectos que el autor diferencia del actor de teatro, quien sí tiene que sumergirse en su personaje y caracterizarlo, y no tiene las distracciones de cambiar de locaciones, de tener “dobles” para los golpes y caídas, de dramatizar algo ahora, parar y seguir mañana, no, ellos actúan en el aquí y en el ahora y cada vez representa sólo una oportunidad.
En mi opinión personal la evolución de las imágenes si bien han atropellado a su paso anterior en un primer momento (la fotografía al retrato, el cine mudo al teatro, el cine hablado al cine mudo, las grabaciones de audio a los conciertos, etcétera) hay que entender que asi pasa con toda novedad y que si bien no entra planteando una sustitución por practicidad en todos los sentidos (como la llegada del cine sonoro por ejemplo que desplazó por completo al cine mudo hasta dejarlo sólo en la historia) poco a poco se dará su lugar y convivirá a la par de lo que antes estaba, y cada cual ocupará su lugar valorativo en la sociedad según parámetros de practicidad y de belleza artística; por ejemplo apareció el reproductor de audio pero el espectador que valora sensorialmente lo que oye, ya sea en mayor o en menor media, así mismo preferirá ir a una sala a escuchar sus obras favoritas y percibir de ellas esa aura de la que el autor habla. Ahora, en lo que la actuación se refiere creo que el cine se ha dado su nuevo espacio independiente al teatro, y en ambos casos puedes encontrar actores y actrices que, por absurdo que puede parecer en el cine, y según lo que dice Benjamin, te hagan sentir esa aura o no, puedes salir del cine jurando que aquel no era el actor sino su personaje, al igual que puedes salir del teatro con ganas de matar a los actores porque no te hicieron sentir nada, ni siquiera respeto por su puesta en escena.
En conclusión la imagen a tenido su evolución como todos los sistemas humanos, ya que el hombre es sumamente cambiante, hay que dejar que los cambios lleguen y se vayan situando donde le corresponden, no es que sean buenos o malos es que simplemente son, y la reproducción ha sido, entre otras cosas necesaria, el hombre desde hace décadas tiene la necesidad de sentirse unido como raza, de ahí la globalización (sé que entre otras razones) y la única forma de “ver”, de “escuchar” de “leer” lo que está ocurriendo al otro lado del mundo es a través de las reproducciones escritas, visuales o auditivas... O no?

