jueves, 7 de enero de 2010

arte reproducida, desvalorada o más conocida...


En su texto La Obra de Arte en la Época de su Reproductividad Técnica, su autor Walter Benjamin nos comenta cómo ha sido el proceso de evolutivo de las imágenes y cómo, según él se ha perdido en cada paso el papel del actor o mejor dicho su función como interprete de un personaje.
Nos comenta el autor que las dramatizaciones, así como todas las expresiones artísticas tienen en su historia un fundamento místico, religioso, que en aquellos inicios llenaba el acto de un aura particular que es el que, en este caso, en cada paso de la evolución de las imágenes se ha ido perdiendo, específicamente y como ya mencioné anteriormente en lo referente a actuación, y es que el proceso de filmación de una película limita al actor de la actuación y por ende del personaje y su caracterización, ya la grabación no se hace siguiendo la temporalidad de la historia, sino que las escenas son fragmentadas y seleccionadas primero en el lugar de grabación (ya sean interior y/o exteriores) y luego según la escenografía o lugar específicos; luego está el hecho de que el director sabe lo que quiere que se vea, incluyendo la actuación y será capaz de repetir una escena hasta que salga justo como él quiera. Aspectos que el autor diferencia del actor de teatro, quien sí tiene que sumergirse en su personaje y caracterizarlo, y no tiene las distracciones de cambiar de locaciones, de tener “dobles” para los golpes y caídas, de dramatizar algo ahora, parar y seguir mañana, no, ellos actúan en el aquí y en el ahora y cada vez representa sólo una oportunidad.
En mi opinión personal la evolución de las imágenes si bien han atropellado a su paso anterior en un primer momento (la fotografía al retrato, el cine mudo al teatro, el cine hablado al cine mudo, las grabaciones de audio a los conciertos, etcétera) hay que entender que asi pasa con toda novedad y que si bien no entra planteando una sustitución por practicidad en todos los sentidos (como la llegada del cine sonoro por ejemplo que desplazó por completo al cine mudo hasta dejarlo sólo en la historia) poco a poco se dará su lugar y convivirá a la par de lo que antes estaba, y cada cual ocupará su lugar valorativo en la sociedad según parámetros de practicidad y de belleza artística; por ejemplo apareció el reproductor de audio pero el espectador que valora sensorialmente lo que oye, ya sea en mayor o en menor media, así mismo preferirá ir a una sala a escuchar sus obras favoritas y percibir de ellas esa aura de la que el autor habla. Ahora, en lo que la actuación se refiere creo que el cine se ha dado su nuevo espacio independiente al teatro, y en ambos casos puedes encontrar actores y actrices que, por absurdo que puede parecer en el cine, y según lo que dice Benjamin, te hagan sentir esa aura o no, puedes salir del cine jurando que aquel no era el actor sino su personaje, al igual que puedes salir del teatro con ganas de matar a los actores porque no te hicieron sentir nada, ni siquiera respeto por su puesta en escena.
En conclusión la imagen a tenido su evolución como todos los sistemas humanos, ya que el hombre es sumamente cambiante, hay que dejar que los cambios lleguen y se vayan situando donde le corresponden, no es que sean buenos o malos es que simplemente son, y la reproducción ha sido, entre otras cosas necesaria, el hombre desde hace décadas tiene la necesidad de sentirse unido como raza, de ahí la globalización (sé que entre otras razones) y la única forma de “ver”, de “escuchar” de “leer” lo que está ocurriendo al otro lado del mundo es a través de las reproducciones escritas, visuales o auditivas... O no?

miércoles, 6 de enero de 2010

la industria cultural y la sociedad


Daniel Mato en su ensayo “Todas las Industrias son Culturales: crítica de la idea de “industrias culturales” y nuevas posibilidades de investigación” nos explica, incluso valiéndose de ejemplos, que hoy en día las industrias culturales no se limitan sólo a aquellas instituciones dedicadas al entretenimiento (o mejor dicho mal entendidas como “sólo entretenimiento” como la radio, la televisión, la música o el teatro, sino a todas las industrias que intervienen de una u otra forma en la sociedad, ya sea regional, nacional o mundial.
Este autor utiliza entre otros el ejemplo clásico, en cuanto a juguetes se refiere, y refiriéndonos como es el caso a industrias que afectan a la sociedad, de la BARBIE, juguete de más reconocido y jugado a nivel mundial. Mato nos expone cómo es que este elemento, el juguete, muy a pesar de ser visto, según estudios psicológicos como un juguete apto para la psiquis infantil (ya que hay estudios que determinan que al niño le hace buen jugar con muñecos que representen a adultos en vez de a niños) se ha demostrado que también resulta altamente dañino en el mismo sentido, ya que si bien es un adulto joven y sano en primera apariencia (lo cual es bueno) representa también una serie de características que se instalarán en el subconsciente del infante y le acompañarán en su edad adulta, convertidos luego, claro está en una serie de complejos y de más insatisfacciones que traen consigo trastornos serios de personalidad e incluso de salud como la anorexia, por ejemplo, y es que la BARBIE es una muñeca que muestra, si bien una cara rosada y rozagante y un tono de piel igual de “saludable” representa a una chica súper rubia, de ojos azules orejas pequeñas extremidades largas y delineadas y una delgadez absurda. En primer plano la gran mayoría de la población a nivel mundial NO cumple con estas características, desde lo mas complejo que pueden ser el tamaño discretísimo de las orejas hasta incluso la tonalidad de la piel, así que una niña que juega con este juguete se crea en seguida un ideal de su edad adulta que desde su adolescencia se frustrará, por otra parte la delgadez de esta muñeca sólo puede ser igualada en una adulta con desordenes alimenticios tal y como la anorexia y/o la bulimia.
Por ora parte Mato, en este ejemplo particular de los juguetes hace mención a un elemento sumamente importante y que me tomare la libertad de comentar más extensamente y es el rol que cumplen los padres en ese proceso de adquisición y disfrute del juguete. Si bien la publicidad y las producciones fílmicas producen un bombardeo visual con el juguete (ya sea Barbie o cualquier otro que se esté promocionando) el padre debe incluir en este ámbito su papel fundamental de educador, y fomentar en sus hijos e hijas valores de peso y tan seguros que le impermeabilicen frente a este bombardeo, sólo con explicarles y hacerles ver que todos los seres humanos somos y debemos ser diferentes.
Mattel a partir de cierto momento de su historia decidió sacar al mercado barbie´s diferentes, una morena y otra negra a parte de la que todos llaman la original; en un primer momento se aplaudió a Mattel por esta idea pero luego se entendió que no fue más que una idea de mercadeo ya que por múltiples razones surgidas a partir de la globalización y la industrialización habían “masas” que esta industria debía conquistar (Latinoamérica, Europa, Asia, etc) por lo que la “Barbie original” es ahora acompañada por morenas, negras, rockeras y de más, eso sí, todas con el mismo problema de anorexia.Este autor utiliza entre otros el ejemplo clásico, en cuanto a juguetes se refiere, y refiriéndonos como es el caso a industrias que afectan a la sociedad, de la BARBIE, juguete de más reconocido y jugado a nivel mundial. Mato nos expone cómo es que este elemento, el juguete, muy a pesar de ser visto, según estudios psicológicos como un juguete apto para la psiquis infantil (ya que hay estudios que determinan que al niño le hace buen jugar con muñecos que representen a adultos en vez de a niños) se ha demostrado que también resulta altamente dañino en el mismo sentido, ya que si bien es un adulto joven y sano en primera apariencia (lo cual es bueno) representa también una serie de características que se instalarán en el subconsciente del infante y le acompañarán en su edad adulta, convertidos luego, claro está en una serie de complejos y de más insatisfacciones que traen consigo trastornos serios de personalidad e incluso de salud como la anorexia, por ejemplo, y es que la BARBIE es una muñeca que muestra, si bien una cara rosada y rozagante y un tono de piel igual de “saludable” representa a una chica súper rubia, de ojos azules orejas pequeñas extremidades largas y delineadas y una delgadez absurda. En primer plano la gran mayoría de la población a nivel mundial NO cumple con estas características, desde lo mas complejo que pueden ser el tamaño discretísimo de las orejas hasta incluso la tonalidad de la piel, así que una niña que juega con este juguete se crea en seguida un ideal de su edad adulta que desde su adolescencia se frustrará, por otra parte la delgadez de esta muñeca sólo puede ser igualada en una adulta con desordenes alimenticios tal y como la anorexia y/o la bulimia.
Por ora parte Mato, en este ejemplo particular de los juguetes hace mención a un elemento sumamente importante y que me tomare la libertad de comentar más extensamente y es el rol que cumplen los padres en ese proceso de adquisición y disfrute del juguete. Si bien la publicidad y las producciones fílmicas producen un bombardeo visual con el juguete (ya sea Barbie o cualquier otro que se esté promocionando) el padre debe incluir en este ámbito su papel fundamental de educador, y fomentar en sus hijos e hijas valores de peso y tan seguros que le impermeabilicen frente a este bombardeo, sólo con explicarles y hacerles ver que todos los seres humanos somos y debemos ser diferentes.
Mattel a partir de cierto momento de su historia decidió sacar al mercado barbie´s diferentes, una morena y otra negra a parte de la que todos llaman la original; en un primer momento se aplaudió a Mattel por esta idea pero luego se entendió que no fue más que una idea de mercadeo ya que por múltiples razones surgidas a partir de la globalización y la industrialización habían “masas” que esta industria debía conquistar (Latinoamérica, Europa, Asia, etc) por lo que la “Barbie original” es ahora acompañada por morenas, negras, rockeras y de más, eso sí, todas con el mismo problema de anorexia.
Como dice Daniel Mato en el mismo ensayo, el juguete no se aisla, este viene rspaldado por toda una publicidad, una caja con instrucciones que te dicen todo lo que puedes hacer con el juguete, lo divertido que es, etc... Basada (hablo ya por mí misma) en lo que veo en la tv en publicidad de ropa, calzado, bebidas, comidas, viajes, en las pantallas del cine con sus actrices, en las vayas publicitarias de maquillaje, carros, alcohol, cigarrillo, etc... Y conciente de lo que este bombardeo produce en las sociedades, y claro está sin meterme para nada con la enfermedad de la obesidad... yo me pregunto:
¿y qué será de la vida de las gorditas?
yo por mi parte, citando al gran cantante Sergio Facelli:
(8)quiereme tal como soy(8)