
No escribo desde la posición de un ser que está sentado cómodamente en un sillón escribiendo para aquél a quien tanto ha amado toda su vida, y que su amor sigue dándole fuerzas y fe para continuar, y que las frases dichas hace años aún resuenan vivas en sus oídos inundando de fe y de un cálido color naranja las paredes internas de su ser. No escribo como un ser al cual tu amor mantiene con vida, ni como uno para el que signifiques la columna vertebral o el centro de su sistema nervioso. No escribo como una mujer que desea tu protección para sacar de sí todo su potencial. No escribo ya esperando tu aprobación para sentir que te merezco. No escribo más como quién deseó ser la madre de tus hijos o como aquella que abotona tu camisa antes de ir a trabajar. No escribo ya para decirte que regreses temprano a casa ya que preparé una cena especial pues te tengo sorpresas. No escribo ya como la anciana que deseé ser, envejeciendo a tu lado, viendo a los nietos corriendo en el patio de nuestra casa algún lugar del mundo. Ya no escribo como quien esperaba ser bendecida con poder esperar la muerte a tu lado...
Muy por el contrario, escribo desde el fondo de un océano que desde hace tanto ahoga mi vida con sueños, deseos y esperanzas de ti, un océano hecho de gotas en las que veía tu rostro, un océano en el que vivía feliz viendo que tu presencia me rodeaba, y aunque cada vez estaba más en el fondo, me sentía más protegida por ti. en este fondo desperté y desde aquí escribo, dándome cuenta que cada día que pasa me hundiré más en esta soledad vacía, porque tú no estas aquí desde hace mucho.
Así que escribo en tono de auxilio, auxilio por sobrevivir. Escribo desde la incomodidad del fondo del mar dónde la presión está por hacerme estallar de adentro hacia afuera. Escribo como un ser sordo que ya no escucha tus palabras y duda haberlas escuchado alguna vez. Escribo como un ser que te siente como a un fantasma, y que está luchando para librarse de tu tormento, para levantarse y adueñarse de nuevo de cada reacción nerviosa de su cuerpo. Escribo buscando mi aprobación. Escribo como futura madre de mis hijos y abuela de mis nietos y señora de mi casa...
Escribo como un intento de liberarme de tus ataduras, ataduras que haciéndome creer libre se apoderaron hasta de mi oxígeno. Escribo porque ya no te necesito, porque aunque te quiero y te amo no puedo continuar aferrada a ti. Escribo despidiéndome, porque necesito rescatar todos esos años de mi vida que se me fueron amándote.
Las puertas de mi casa estarán abiertas siempre, así como las ventanas; y es que una parte de mí, inevitablemente, te estará esperando, porque te amé y te amo mucho y no te guardo rencor, hoy sólo me desprendo de lo que me hacia daño, esa parte tuya que yo creé dentro de mi. Así que si un día el viento te trae de nuevo a mi lado, ven, que seguro, pase lo que pase te estaré esperando...
Muy por el contrario, escribo desde el fondo de un océano que desde hace tanto ahoga mi vida con sueños, deseos y esperanzas de ti, un océano hecho de gotas en las que veía tu rostro, un océano en el que vivía feliz viendo que tu presencia me rodeaba, y aunque cada vez estaba más en el fondo, me sentía más protegida por ti. en este fondo desperté y desde aquí escribo, dándome cuenta que cada día que pasa me hundiré más en esta soledad vacía, porque tú no estas aquí desde hace mucho.
Así que escribo en tono de auxilio, auxilio por sobrevivir. Escribo desde la incomodidad del fondo del mar dónde la presión está por hacerme estallar de adentro hacia afuera. Escribo como un ser sordo que ya no escucha tus palabras y duda haberlas escuchado alguna vez. Escribo como un ser que te siente como a un fantasma, y que está luchando para librarse de tu tormento, para levantarse y adueñarse de nuevo de cada reacción nerviosa de su cuerpo. Escribo buscando mi aprobación. Escribo como futura madre de mis hijos y abuela de mis nietos y señora de mi casa...
Escribo como un intento de liberarme de tus ataduras, ataduras que haciéndome creer libre se apoderaron hasta de mi oxígeno. Escribo porque ya no te necesito, porque aunque te quiero y te amo no puedo continuar aferrada a ti. Escribo despidiéndome, porque necesito rescatar todos esos años de mi vida que se me fueron amándote.
Las puertas de mi casa estarán abiertas siempre, así como las ventanas; y es que una parte de mí, inevitablemente, te estará esperando, porque te amé y te amo mucho y no te guardo rencor, hoy sólo me desprendo de lo que me hacia daño, esa parte tuya que yo creé dentro de mi. Así que si un día el viento te trae de nuevo a mi lado, ven, que seguro, pase lo que pase te estaré esperando...

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